Dic 12 1994

Pequeña nota sobre la pintura de Guiomar Mesa

Pocas veces la pintura boliviana conjunciona belleza y contenido con tal nivel de seducción y síntesis. Y es el caso de la joven y talentosa pintora Guiomar Mesa, porque sus cuadros, de lograda técnica, sentido de la composición y clima, son densos espacios de pensamiento, lugar de significaciones inquietantes, que tienen que ver con lo nuestro, con esta realidad mágica, onírica, surrealista que vivimos los bolivianos como si fuera realidad normal aquí en estas altas tierras, donde todo es posible y donde lo mítico se vive sin asombro.

Pintora original y propia que sabe mirar la otra pintura para hacer la suya de manera innovadora y atrevida.

Su pintura afirma nuestra identidad, es una pintura de la identidad y nos invita a sentir pensando, porque el tiempo que nos distancia con sus figuras asépticas, nos envuelve y desafía con la propuesta.

Jorge Sanjinés
Cineasta boliviano

Ago 3 1994

Adentro y aparte: el arte de Guiomar Mesa

Para apreciar completamente la obra de Guiomar Mesa es necesario conocer antes algo sobre el ambiente natural y cultural que ha formado su punto de vista artístico. La obra de una gran cantidad de artistas, históricos y contemporáneos, porta el sello del lugar. En Mesa, sin embargo, el lugar es un factor definitivo fundamental de su visión artística. Ella nació en La Paz, Bolivia, en 1961 y ha vivido ahí casi toda su vida. Geográficamente, ésta es una ciudad extraordinaria localizada en un valle del frío y árido Altiplano de los Andes Centrales. Aun cuando la tierra en esta altitud es casi estéril, es un lugar de asombrosa belleza, donde sus cielos cristalinos enmarcan al gran cerro Illimani.Y, a casi cuatro kilómetros sobre el nivel del mar, es una de las ciudades más elevadas de la tierra. Continúa…


Ago 16 1990

Arte y Desacralización

Las imágenes religiosas que pudieron tener algún sentido para el creyente, adquieren una forma casi dantesca para el profano. El ingreso a cualquier templo barroco nos transporta, paradógicamente, no a las puertas del paraíso, sino a un infierno de imágenes grotescas que gimen, hacen muecas, lloran lágrimas de cristal, se ocultan bajo desgreñadas pelucas y avanzan con sus trajes de terciopelo brillante. Continúa…