Arte y Desacralización

Las imágenes religiosas que pudieron tener algún sentido para el creyente, adquieren una forma casi dantesca para el profano. El ingreso a cualquier templo barroco nos transporta, paradógicamente, no a las puertas del paraíso, sino a un infierno de imágenes grotescas que gimen, hacen muecas, lloran lágrimas de cristal, se ocultan bajo desgreñadas pelucas y avanzan con sus trajes de terciopelo brillante.

El mundo cristiano, al mismo tiempo que tiene la ternura de una Navidad, nos muestra los abismos del dolor a través de su expresión barroca. Allí la muerte se presiente a través del objeto mutilado, la estatua sacra es remedo de la vida que no es más, la que apenas se insinúa en el fruto y en la flor. Es el mundo criollo de vírgenes que peinan largas trenzas y llevan amplias polleras.

El sentido primigenio ha desaparecido. La representación plástica de las creencias religiosas se ha convertido, por la yuxtaposición barroca de elementos, en representación de aspiraciones terrenas en lugar de aspiraciones celestiales. Ahora las imágenes poseen bienes: aretes, collares, coronas, pelucas, vestidos y canastas. Recuerdo las fiestas populares, el carnaval y las sátiras al clero. Las velas han sido sustituidas por luces de neón y los vestidos por terciopelo. ¿Estamos frente a un grupo de títeres?

La observación de este fenómeno me hizo pensar que si las imágenes perdían su valor dentro de su contexto, mucho más lo harían fuera. Es así que recogí los restos de lo que otrora fueron vírgenes, santos, muñecas y que ahora sólo son máscaras, manos y dedos rotos, descascarados, rajados, despojados de toda pompa y empecé a armar un escenario donde aquellos títeres pudieran actuar, igual que en los templos, pero en un contexto diferente, casi metafísico.

Utilizo los mismos medios que la religión y el mito, pero en el proceso inverso: la religión y el mito dan vida a serres inanimdos (montañas, agua, tierra…), o humanizan seres metafísicos (Dios, rayo…). Los devuelvo a su estado primero, pero cosificados, productos de nuestro siglo tecnificado, solitario y deshumanizado… tal vez nunca más puedan volver a ser lo que eran…

Todos los fenómenos sobrenaturales tan temidos por el hombre, que trata de explicarlos a través de la religión, la magia y el mito, se presentan en la obra de arte vulnerables y cuestionados. Son así objetos susceptibles de ser poseídos, dominados y a la vez destruídos.

GUIOMAR MESA

ver la exposición…

Deje un comentario

Debe loguerse para comentar.